Cubierto
Cubierto juega con el doble filo de la palabra.
Lo que cubre el cuerpo y lo que alguna vez estuvo sobre la mesa.
Cubiertos que dejan de servir comida para convertirse en broches, cierres, gestos. Objetos desplazados de su función original, usados “al revés”, como toda esta colección.
La propuesta nace de los cachivacheros de Bogotá: platos rotos que ya no prometen orden, fotografías olvidadas, monederos gastados, carros de juguete sin pista. Fragmentos de memoria urbana rescatados y reinsertados en el vestir. Nada es nuevo, todo es transformado.
Blazers llevados al revés, revelando costuras y estructuras ocultas. Chalecos que mutan en bolso, prendas que se pliegan, se cargan, se cubren y descubren. Chaquetas hechas de
pantalones: el cuerpo vestido por lo que antes lo vestía de otra forma.
Cubierto es protección y exposición al mismo tiempo.
Es vestirse de lo que fue desechado.
Es cubrirse con historia, con juego, con error.
Nada está completamente cubierto, nada está completamente servido.